Introducción:
El rey que amó mucho los saberes

Introducción:
El rey que amó
mucho los saberes

Detalle medallón Fuero real Ms. 2673

El príncipe Alfonso, el primer hijo de Fernando III y Beatriz de Suabia, nació el 23 de noviembre de 1221. Cuando subió al trono con algo más de treinta años, en 1252, heredaba un reino que desde 1230 unía las coronas de León y Castilla y que había experimentado una formidable expansión territorial. En su juventud, Alfonso vivió una época que, sin estar exenta de dificultades, supuso la consolidación de la monarquía castellana, y en la que las promesas derivadas de la conquista de nuevos territorios propiciaron una corriente de optimismo y confianza en el presente. Siendo aún infante había participado en las campañas militares de su padre, pero muy pronto comenzó a mostrar interés no solo por las armas, sino también por las letras. El rey cultivó con entusiasmo y acierto todos los saberes de la época, y conquistó una celebridad mucho mayor como hombre de letras que como mero gobernante. Al conmemorar en 2021 el centenario del nacimiento de Alfonso X, conocido desde época medieval con el sobrenombre de Sabio, nos centraremos aquí en la faceta cultural de este monarca, pues es sin duda la más personal, la que tuvo una influencia más profunda y la que le valió un renombre duradero.

 

Hoy sabemos que Alfonso X no escribió directamente sus obras. Sus colaboradores lo explicaron en un conocido pasaje de la General estoria, donde establecen una comparación entre la creación de un texto y la construcción de un edificio, y donde explican que el monarca es autor de un libro en el mismo sentido en que se dice que el rey hace un palacio: «el rey faze un libro non por quel él escriva con sus manos, mas porque compone las razones d’él e las emienda e yegua e endereça e muestra la manera de cómo se deven fazer, e desí escrívelas qui él manda». Así pues, Alfonso X no es un escritor en el sentido en que hoy lo entendemos, como responsable material e inseparable de sus textos, sino más bien una suerte de arquitecto literario.

 

Con ese juego léxico nos hemos querido aproximar a una de las facetas más fructíferas y que mayor impronta dejó en generaciones posteriores, la de Alfonso X como rey historiador. Sus historias se conciben como narraciones de amplio recorrido, con una pretensión de totalidad típica del resto de las realizaciones culturales del monarca. No son textos que traten sobre el presente, y que nos den testimonio de las acciones del rey, sino que arrancan desde la Creación y buscan ofrecer la imagen más completa posible sobre el tema abordado. En este sentido, la historia es también un género de límites imprecisos, que incluye campos como la geografía, la cronología, la Biblia o la mitología.

 

Esta exposición supone el intento de crear una trama que involucra a diferentes personajes: Alfonso X, la historia, los libros y la Universidad de Salamanca. La literatura histórica sirve como hilo conductor de toda la muestra, en la que nuestro intento ha sido el de situar la obra de Alfonso X en el centro de una constelación que incluye una rica tradición anterior y da lugar a un amplio y variado número de textos derivados de la producción alfonsí o relacionados de algún modo con ella.